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| Johan Fernández y María José Posligua cantan el número 58.268 |
La mayoría de las series, de la 150 a la 160, fueron vendidas a dos bares de Huesca, a uno de la localidad oscense de Tardienta y a las asociaciones de Amas de Casa de Sodeto y Albaruela de Tubo, por lo que solo unos pocos décimos se quedaron en el pueblo.
La lotera de Grañén, María Pilar Azagra, ha dicho que tenía consignado íntegramente el número agraciado y que lo había vendido prácticamente todo, "salvo algunos décimos". Aunque la mayor parte del dinero del Gordo no se ha quedado en la comarca de Los Monegros, sus habitantes pueden considerarse afortunados porque su tasa de paro ronda solo el 8 por ciento.
El reparto de este premio ha estado marcado por numerosas anécdotas, como la del camionero de la empresa Fitosa de Molina de Segura (Murcia), Ángel Martínez Zaragoza, que antes de viajar a Huesca para transportar maquinaria, les dijo a sus compañeros: "Voy a Huesca. ¿Os traigo lotería?". El resultado fue que este camionero ha sido duchado con cava para celebrar los 400.000 euros que cada compañero ha obtenido por uno de los diez décimos que adquirió en Grañén.
Otra historia, aunque menos afortunada, es la de Rafael Mallada, propietario del Bar Bolea de Tardienta, cuando se ha enterado de que el bar Boira, de reciente apertura, ha sido el que ha repartido la suerte del Gordo en esta localidad oscense. A pesar de que le habían ofrecido lotería de ese número, como no es jugador no llevaba nada.
El bar Carlitos, abierto hace un mes en Huesca por una familia de rumanos, ha vendido entre sus clientes 380 décimos del Gordo, la práctica totalidad de los clientes son trabajadores o inmigrantes.
El Gordo ha viajado también hasta cuatro pueblos salmantinos de la mano de un vecino de la zona de Las Arribes del Duero, Eleuterio Sánchez, al que sus allegados llaman El Lute y que vive de una pensión, que compró los décimos en Huesca. Algunos de los afortunados forman parte de una cuadrilla de la construcción de la localidad de Cabeza del Caballo (Salamanca). Por otra parte, un pellizco del Gordo se fue para el sur ya que una familia de Villa del Río (Córdoba) compró dos de los décimos premiados en el municipios Grañén.
REACCIONES
"La mayor inyección de moral para 2012", apunta el alcalde
La encargada de única administración de lotería del pueblo que repartió más de 150 series del 58.268, María Pilar Azagra, dijo ayer que sentía una "alegría inmensa", aunque ha reconocido que ella no llevaba décimos del premiado, pero sí su familia. Azagra explicó que algunos décimos han sido adquiridos por algunos de los 2.000 habitantes del pueblo, pero la mayor parte de los décimos se han ido fuera. Con todo, el alcalde de Grañén, Carlos Sampériz, dijo ayer que el premio Gordo es "la mejor inyección de moral" para el año 2012. Sampériz, de 33 años, se mostró exultante por este primer premio, "muy repartido". Lo que más le "llena" con este premio, ha apuntado a los medios a las puertas de la Administración de Lotería, es que la suerte ha llegado a muchas familias con dificultades y él, personalmente, conoce casos de personas que jugaban este número que atravesaban situaciones muy delicadas.
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| La Administradora de Loterías de Grañén, Huesca, celebrando la venta del gordo 2011. |


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