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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Todo preparado para el Sorteo de Navidad 2011


 Todo está preparado ya para el Sorteo Extraordinario de Navidad que repartirá este año 2.520 millones de euros, en un total de 25,5 millones de premios, más dinero que ningún otro año, debido a que por primera vez entrarán en los bombos 100.000 bolas de números, 15.000 más que en 2010. Este año también el 'Gordo' será más 'gordo' que nunca, 400.000 euros al décimo.

   En el Palacio de Congresos de Madrid, en donde se celebrará mañana el sorteo, ya se han instado los dos bombos, uno para premios y otro para números, que se utilizarán y los 40 niños del Colegio de San Ildefonso llamados a cantar el 'Gordo' ya han realizado el último ensayo general, que tuvo lugar este martes.
   Este miércoles a las 17.00 horas tendrán lugar en el Palacio de Congresos la tradicional cuelga y exposición de los números que participarán para que puedan ser examinadas. Este año, las bolas de los números se colgarán en 200 expositores, llamados liras, con 500 bolas cada uno. Una vez colgadas las bolas en las liras, el salón será precintado a las 19.00 horas para evitar que nadie entre hasta el día siguiente, tal y como marca la tradición.  
   En el salón precintado quedarán las liras con 100.000 bolas en números (del número 00.000 al 99.999) y 1.807 bolas de premios, entre las que destaca la más deseada, aquella que repartirá el 'Gordo': 4 millones de euros por serie, es decir, 720 millones de euros en el total de las 180 series de las que consta el sorteo.

MENOS PROBABILIDAD DE CONSEGUIR PREMIO

   La cuantía de los premios este año aumenta, aunque por otro lado también disminuye la probabilidad de conseguirlos, ya que los cambios en la organización de la Lotería de Navidad, con el incremento de 15.000 números, reduce "claramente" la probabilidad de ganar algo en el sorteo, del 5,68 por ciento al 5,30 por ciento, según afirma el profesor de Matemática Aplicada de la Universidad CEU San Pablo, Miguel Córdoba Bueno.
   Así, en el sorteo de Navidad hay casi un 85 por ciento de probabilidades de perder lo que se apuesta, un 10 por ciento más de no ganar nada y sólo un 5,3 por ciento de ganar realmente algo, lo que supone una disminución respecto del 5,68 por ciento que había en la lotería del año 2010.
   No obstante, esta probabilidad no parece haber desanimado a los compradores. Según las previsiones que maneja el portal de venta de lotería por Internet Ventura24, el reclamo de premios más grandes y la crisis económica puede haber disparado las ventas de lotería. De acuerdo a la cifra de consignación por habitante a 21 de octubre, cada español gastará una media de 71,2 euros en comprar décimos.
   La Rioja, con una media de 106,31 euros, seguida de Castilla y León (102 euros) y Asturias (96,4 euros) son las comunidades autónomas en las que según estas primeras estimaciones más lotería se va a vender, mientras que los que menos van a gastarse este año son los habitantes de las ciudades autónomas de Melilla (16,9 euros), Ceuta (17,1 euros) y Baleares (40,5 euros), aunque la cifra oficial de venta de lotería no se conocerá seguramente hasta este jueves.
   Ese día, los niños de San Ildefonso se levantarán alrededor de la 06.00 horas, se les traslada en autobús a las 07.00 horas y, antes de que comience el sorteo, desayunarán en un restaurante cercano o en el mismo salón de loterías, en donde se suele tener preparada una sala con juegos, para que estén distraídos antes de salir a cantar premios.  
   Como cada año, las puertas del salón serán abiertas a las 08.00 de la mañana para que dejar pasar a los incondicionales que cada sorteo de Navidad acuden al salón para ver en directo como se vuelca las bolas de las liras a la tolva y de allí a los bombos. Más o menos, a las 09.00 horas todo quedará listo para el arranque del sorteo, los niños de San Ildefonso harán su entrada en el salón y dará comienzo el sorteo.
   La emisión del Sorteo de Navidad asciende este año a 3.600 millones de euros, repartiéndose en premios el 70 por ciento de la emisión, es decir, 2.520 millones de euros. En total, el Sorteo Extraordinario de Navidad 2011 repartirá 25,5 millones de premios.

40 NIÑOS DE LA SUERTE

   Este año cantarán número y premio 40 niños de entre 8 y 14 años, cuatro más que el año pasado. Su edad oscila entre los ocho y los 13 años, aunque la mayoría se sitúa entre los 9 y los 12 años. En cuanto a su nacionalidad, la mayor parte son españoles y sudamericanos, aunque hay una niña senegalesa y un niño de Guinea.
   Para su preparación, los niños llevan ensayando desde octubre. Para su selección se tuvo en cuenta el timbre de voz, la pronunciación y la lectura de números, así como en el manejo de bolas en los sorteos, con el material proporcionado por la Lotería Nacional.
   Son niños, como Johann Sebastián, de Ecuador y 10 años, que participa por primera vez en el sorteo, como su compañera Camila, de Bolivia y un año mayor que él. Johann parece tener muy claro que este año va a cantar el Gordo. "Llevamos ensayando desde octubre y siempre me imagino ese momento, cuando cante los 4 millones de euros, intentando contener la alegría", señala.
   A los niños lo que más les asusta es que se les caiga alguna de las bolas. "Son pequeñas y se resbalan", explican. Además, aseguran que resulta difícil enseñarlo bien a la cámara y se muestran preocupados por el segundo premio --los 1.250.000 euros-- porque, según ellos, "es el más difícil de cantar".
   Camila, por su parte, cuenta a Europa Press los consejos de la familia y los amigos. "Nos dicen que suerte, que lo hagamos lo mejor posible y que no nos preocupemos, que nos va a salir bien", recuerda. Pero los nervios no siempre se pueden controlar y Camila ya adelanta que la noche anterior al sorteo no podrá dormir.
   Otra de las cosas que más "ilusión" les hace es dar un premio "a quienes más lo necesiten". Los niños asienten cuando se les pregunta por la crisis porque, según afirman, es una palabra que han oído muchas veces en casa. "Estamos contentos porque puede ser que le toque a nuestra familia, a los amigos o a alguien que lo necesite", afirman.
Fuente: EuropaPress

domingo, 2 de octubre de 2011

Loterías: errores advertidos


El dicho «lo que va bien no se toca» no ha sido, precisamente, tenido en cuenta por los últimos rectores de Loterías y Apuestas del Estado. Para colmo, unos pocos han tocado lo que puede tocar a todos; una institución arraigada en la sociedad española, elemento de cohesión de todos sus territorios y factor aleatorio, distributivo e igualitario, que no hace acepción de personas ni de situaciones sociales a la hora de proporcionar riqueza. Y no sólo de hacer ricos, sobrevenidamente, a multitud de ciudadanos agraciados con los premios, sino, lo que es más importante, al propio Estado, que lleva dos siglos ingresando regularmente lo percibido por la venta de una Lotería que, además, no pocas veces deja el premio en casa cuando los billetes afortunados no se han vendido en todo o en parte.

Conozco bastante bien este sector, tanto por razones académicas, a través de informes elaborados desde la Universidad de Oviedo para las principales federaciones de administradores de loterías, como por razones de proximidad y amistad con muchos de estos profesionales, ya que, no en balde, los dos últimos presidentes de Fenapal -María Teresa Fernández Díaz y Víctor F. Gión- son asturianos. Con ellos acrecenté mi interés por el régimen jurídico de estos juegos y fui testigo privilegiado de las mil vueltas de tuerca que, en la última década, les han dado desde el Ministerio de Economía y Hacienda y desde lo que ahora se llama el organismo regulador. Desde conminaciones a plazo para abandonar el régimen concesional público, pese a que una Adicional de una reciente Ley de Presupuestos les reconoce sus derechos adquiridos, hasta una amenaza al histórico décimo en papel, pasando por liberalizaciones y desprofesionalizaciones constantes del sector. E, incluso, porque me consta, recibiendo descalificaciones nada veladas de «reliquias del franquismo», como si los actuales administradores -como en el caso de los estancos- fueran todos prebendados de la Dictadura. En el año 1956, es verdad, se aprobó una Instrucción General de Loterías, pero no era otra cosa que la puesta al día de la que, el 25 de febrero de 1893, por Real Orden de la Reina Regente, había sido instada por el ministro don Germán Gamazo. Si los datos no me fallan, el Caudillo ferrolano tenía por entonces dos meses de vida.
El último coletazo de quienes, por cierto, sin carnet, se dicen socialistas, ha sido, ante los apuros económicos, anunciar la privatización, en principio, del 30% de Loterías y Apuestas del Estado y su inherente salida a Bolsa.
La llamada Lotería Primitiva o de números, fue establecida en España por Real Orden de 30 de septiembre de 1763, siendo secretario de Hacienda don Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, y alcanzó en su primera época casi un siglo de vida, ya que fue suspendida el 9 de febrero de 1862. La Lotería moderna o de billetes, a la que desde un primer momento se adjetivó de Nacional, coexistió con la primitiva poco más de medio siglo, ya que fue introducida en España mediante orden de las Cortes de Cádiz, de 13 de noviembre de 1811, con el pretexto benéfico de socorrer las necesidades de los enfermos ingresados en el Hospital General de dicha ciudad. Tenía su precedente en la Lotería de Nueva España, establecida por Carlos III en 1770. El 18 de diciembre de 1812, en Cádiz, cómo no, se celebró el primer sorteo de Navidad y se extrajo como primer premio del sorteo el número 03604. El billete de lotería había costado 40 reales y el primer premio se pagó a 8.000 pesos fuertes.
En la privatización de la Lotería Nacional, sin duda propiciada de buena fe, pero con escaso acierto y nulo espíritu jacobino y a la que no se opusieron las fuerzas políticas de derechas que ahora se burlan de la retirada del paquete que iba a ser sacado a cotizar (con lo que ya podemos suponer qué harán si llegan a gobernar), bien se puede decir que los gestores públicos, incluso cuando la crisis no había estallado, quisieron optar por el símil de matar a la gallina de los huevos de oro. Aun a sabiendas de que el metal precioso iba a dejar de asomarse con la periodicidad y el vigor acostumbrado a las arcas públicas. Se trataba, en suma, de hacer caja instantánea y para ello se apeló al Derecho comunitario, cuando ninguna norma de Bruselas ni ninguna sentencia de Luxemburgo han obligado a medidas similares que parecen encaminadas a repartir cartas entre el futuro regulador y los potenciales operadores. Muy al contrario, el propio Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, en reiterada doctrina, valga de ejemplo la sentencia de 8 de septiembre de 2009, ha dejado claro que no existe normativa comunitaria al respecto, siendo perfectamente posible y compatible con el mercado único europeo el mantenimiento por parte de los Estados del monopolio de los juegos como las Loterías.
La Lotería Nacional se configuró como un monopolio del Estado, con una red de administraciones en régimen concesional y su generosa recaudación es desde antiguo en nuestro país un ingreso ordinario del Presupuesto estatal. Pese a ello y a la añeja relación entre los décimos y la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre o a la excepción que durante décadas supuso la Lotería Nacional a la prohibición legal del juego, las Cortes Generales han ignorado secularmente a uno de los símbolos más importantes de la realidad social española, dejada en manos de normas reglamentarias de los gobiernos de turno. Y cuando, por fin, a los dos siglos de las Cortes de Cádiz, en la Carrera de San Jerónimo se acuerdan del asunto es para asestarle un golpe transformador que quizá, en vez de revitalizarla, la mande a mejor vida.
No digo que me alegre del fiasco, por muchos pronosticado (y comparto la modesta medalla) de esta abortada salida a Bolsa, cuando los depredadores de los mercados son conscientes de la debilidad de la otrora joya de la Corona y de la avidez de liquidez que la operación deja en evidencia. Quiero lo mejor para la economía española, pero con los tiempos que corren y pese a haber querido allanar el terreno a accionistas y futuros operadores cargándose de facto la red profesional, era lógico que la gallina muerta (o mutilada al 30%) no tuviera en sus entrañas pepitas doradas que atrajeran a la fauna carroñera que, desde los misteriosos mercados, nos gobierna vidas y haciendas. Y al Ministerio de Hacienda, a lo que se ve.
Hace algunos años, discutiendo con un defensor institucional de esta Lotería privatizada y desnaturalizada, me confesaba que, del asunto concreto de la historia del juego y de sus derechos inherentes, sabía poco, pero que de números iba sobrado. Pues, como dicen ahora, va a ser que no. Que tampoco.
Rectificar, sobre todo si una decisión es poco acorde con la ideología que se dice tener, es de sabios. Pero está claro que los sabios, como los prudentes, son una especie en peligro de extinción.

LEOPOLDO TOLIVAR ALAS | CATEDRÁTICO DE DERECHO ADMINISTRATIVO DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO

viernes, 11 de marzo de 2011

Loterías y Apuestas del Estado se transforma en sociedad estatal

Madrid, 11 mar (EFE).- El Consejo de Ministros ha aprobado la constitución de la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado, una transformación que tiene como principal objetivo su modernización para adaptarse a las exigencias del nuevo mercado del juego.
La nueva sociedad estatal asume todos los activos y funciones que, como operador de los juegos de carácter estatal, desarrollaba hasta ahora la entidad pública empresarial Loterías y Apuestas del Estado, ha informado el Gobierno.
Las funciones que esta misma entidad cumplía como regulador del mercado pasan a ser responsabilidad de la nueva Dirección General de Ordenación del Juego, también aprobada hoy, que quedará bajo responsabilidad de la Secretaría de Estado de Hacienda y Presupuestos del Ministerio de Economía y Hacienda.
Las exigencias del nuevo mercado del juego vienen tanto por las innovaciones tecnológicas de la sociedad de la comunicación, como por las modificaciones y el aumento de la competencia que la nueva Ley de Regulación del Juego, actualmente en trámite parlamentario, supondrá para el sector.
La conversión en sociedad estatal dotará a Loterías y Apuestas del Estado de una estructura empresarial más ágil y una mayor capacidad de adaptación en el ámbito de las nuevas tecnologías.
Así, se verá reforzado su liderazgo como operador en un horizonte más competitivo y diverso en cuanto a la oferta de juegos presenciales o a través de Internet.